¿Por qué Rusia no quiere la investigación internacional del crimen del derribo del avión malasio del vuelo MH17?

Carta abierta del Embajador de Ucrania en la República Argentina

Hace un año, el 17 de julio de 2014, el avión de pasajeros Boeing-777 de la empresa Malaysian Airlines que estaba realizando el vuelo MH17 de Amsterdam a Kuala Lumpur fue derribado por un misil en el este de Ucrania. Como resultado de esta tragedia aérea, una de las mayores de los últimos decenios, murieron 298 personas: 283 pasajeros y 15 tripulantes. Entre los fallecidos estaban ciudadanos de 10 países, incluidos 80 niños y dos bebés.

El 21 de julio de 2014, apenas 4 días después de la tragedia el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la Resolución 2166 en la que exhortó a la conducción de una investigación independiente e imparcial del derribo del MH17 que debería concluir con una condenación de los responsables por la pérdida de numerosas vidas humanas.

Pasado un año, la investigación del accidente que está siendo llevada a cabo por un grupo de peritos internacionales todavía no está concluida, pero numerosos hechos presentados por investigadores apuntan a que el disparo fatal hubiera sido realizado de un sistema de misiles “tierra-aire” BUK-M de fabricación rusa desde el territorio controlado por los combatientes de la autoproclamada “República Popular de Donetsk”. Ésta también sería la conclusión de la investigación, cuyo informe final sólo deberá ser publicado en octubre, pero a la que tuvieron acceso, hace unos días, los periodistas de la cadena televisiva CNN.

La semana pasada el mundo entero quedó chocado con un video publicado por una agencia australiana que muestra el cinismo de los combatientes pro-rusos que revisaron el lugar de la caída del Boeing inmediatamente después de la tragedia y se vieron bastante sorprendidos al darse cuenta de que se trataba de un avión de pasajeros y no un aparato militar ucraniano que había reclamado derribar.

El Gobierno ucraniano desde el primer instante dio todo su apoyo al Grupo de investigación internacional facilitando el trabajo de retirar los escombros y los restos humanos, así como su repatriación, lo que no era nada fácil tratándose de un área todavía controlada por milicias pro-rusas que hacían de todo para esconder las pruebas.

Recientemente, el grupo de países que realizan una investigación criminal independiente del desastre aéreo del MH17 – Malasia, Australia, Bélgica, Países Bajos y Ucrania – han presentado en el Consejo de Seguridad la iniciativa de crear un Tribunal internacional para atraer a los culpables por este crimen horrendo a la justicia. Según la propuesta, la creación de tal tribunal internacional antes de la conclusión de la investigación criminal aseguraría la máxima despolitización del asunto. Los jueces, el fiscal y el secretario del tribunal serían designados por el Secretario General de la ONU, siendo el fiscal totalmente independiente y con derecho a realizar investigaciones adicionales. La creación del tribunal en esta etapa es coherente con la práctica habitual del Consejo de Seguridad, pues todos los demás juzgados y tribunales especiales habían sido creados por este órgano antes del término de las respectivas investigaciones criminales.

La idea fue apoyada por casi todos los miembros del Consejo, con excepción de un país – la Federación de Rusia. ¿Por qué Moscú se opone ferozmente a la creación de un tribunal internacional, habiendo Vladimir Putin declarado tal iniciativa “prematura y contraproducente”? ¿Por qué el Kremlin no quiere que sean encontrados y juzgados los culpables? Creo que la respuesta es obvia para todos – después de inventar decenas de falsas “teorías” y “versiones” del derribo del avión malasio – desde el cohete “aire-aire” supuestamente disparado por un caza ucraniano hasta la suposición de que los ucranianos querían derrumbar el avión presidencial del propio Putin que se encontraba a más de mil kilómetros de distancia en el momento del disparo, que fueron todas desmentidas posteriormente por analistas independientes – Moscú está intentando hacer de todo para que la verdad no salga a flote. Porque no le interesa nada que el mundo sepa que fue el misil ruso disparado por los títeres de Moscú, o, lo que es más probable, por soldados y oficiales rusos bien entrenados dada la complejidad del sistema misilístico, el que terminó con 298 vidas de personas inocentes que tenían sus sueños, planos de vida y ambiciones que ya nunca serán cumplidas.

La comunidad internacional, junto con las familias que perdieron a sus prójimos aquel fatídico 17 de julio, está exigiendo la justicia. Un año después de la tragedia, ha llegado la hora de realizar esta demanda con acciones prácticas, a través de un juzgado internacional honesto y transparente. Ucrania junto con otros países democráticos está reclamando que se haga justicia y que los verdaderos artífices de esa enorme tragedia humana sean reconocidos culpables y respondan por sus atrocidades. Y no servirán para nada las maniobras del representante de Moscú en el Consejo de Seguridad con el objetivo de desviar la atención o proponer una versión de resolución alternativa tratando de esquivar el tema. Seguiremos firmes en nuestros intentos de llamar por sus nombres a los verdaderos criminosos, los cuales, al fomentar una guerra contra nuestro país y nuestro pueblo, no se paran ante nada, mandando sacrificar a sangre fría a centenas de vidas inocentes de pasajeros de varias nacionalidades que no tenían nada que ver con las ambiciones imperialistas de las autoridades moscovitas.

Yurii Diudin

Embajador de Ucrania en la República Argentina